El Hannibal Lecter de la vida real: un alemán se comió a otro y aunque está en prisión nada termina ahí

Armin Meiwes es el denominado por los medios periodísticos “el Caníbal de Rotemburgo”

WOW te relata la historia para que vigiles a tus seres queridos cuando entren al chat.

No sabes con quién te encontrarás del otro lado.

Es aterrador este tipo. 

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Armin Meiwes tuvo una infancia feliz, rodeado de su familia y los múltiples animales que poseían en su casa en el campo. Su padre y hermanos se marcharon cuando todavía era muy joven teniendo que quedarse a cargo de una madre muy huraña y controladora. La soledad en que se veía inmerso lo obligó a crearse un amigo imaginario al que consideraba su hermano. Cuando llegó a la adolescencia empezó a tener deseos sexuales hacia su hermano imaginario y otros chicos, con los que deseaba crear un vínculo muy estrecho, considerando el comerse a esa persona como el mayor estado de unión, al encontrarse esta dentro de él.

En un momento dado se une al ejército, donde es reconocido y admirado por sus compañeros, dejando la soledad a un lado, junto con sus ideas y deseos sexuales. Tras más de diez años de milicia deja el ejército y se centra en el cuidado de su madre. Al morir esta, se siente liberado (y solo) y empieza a buscar información y contactos por Internet relacionados con el canibalismo.

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Así comenzaron sus primeros contactos. Primero un cocinero ofreció a dos de sus ayudantes para ser degustados. Armin habría tenido la oportunidad de matarlo y devorarlo. Sin embargo, ante las dudas de la víctima, lo dejó marchar. El banquete sólo tenía sentido si la víctima también estaba de acuerdo en ser devorada.

“A cerdo, aunque un poco más ácida y fuerte”, así describe Armin Meiwes el sabor de la carne humana.

Es el propio Meiwes quien relata la historia en un documental titulado "Docs: Entrevista con un canibal" y que fue colgado a YouTube “Maté a un hombre, lo corté en trozos y me lo comí.

Desde entonces, él siempre está conmigo”, dice tranquilamente Meiwes a la cámara.  

Meiwes grabó todo en video y en las tomas se ve cuando le amputa el pene a Brandes para luego cocinarlo y comerlo. Bernd estaba despierto cuando Meiwes lo amputó.

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En el chat conoció a Bernd Jürgen, un ingeniero de Berlín quien se declaraba bisexual siendo la violencia y la tortura parte de sus rituales sexuales cotidianos.

Ambos personajes se citaron primero durante un fin de semana donde pusieron a prueba sus instintos caníbales.

Tras la despedida en la estación, Brandes lo pensó mejor y llamó a Meiwes para que lo recogiera. Quería probar otra vez y ese fue el principio de su fin.

Tras varias horas de conversación, Bernd quiso que el caníbal le amputase el pene. “¡Córtalo de una vez!”, dijo la víctima. Con gran cantidad de alcohol y medicamentos, ya no sentía dolor. Bernd Jürgen ingirió sus propios genitales luego de que Meiwes se los cortara en dos trozos y los cocinara para ambos.

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Meiwes asesinó posteriormente a su víctima en la mesa de descuartizar y grabó todo en cámara de vídeo. Conservó la carne, consumiéndola los días posteriores. Los meses siguientes los pasó buscando nuevas víctimas.

Esta actitud fue la que condujo a la policía a desenmascararlo. Un estudiante de Innsbruck denunció a Meiwes, que aseguraba en diversos foros haber probado la carne humana.

La policía lo arrestó un año después del asesinato.

El veredicto de los psicólogos y psiquiatras muestra que Meiwes no estaba loco cuando cometió el crimen, pero consideran que la víctima no podía pensar racionalmente. La fiscalía quiso juzgarlo por asesinato con motivos sexuales e imponerle cadena perpetua pero el problema radico en que la víctima dio su consentimiento al asesino y la defensa usó este argumento para que se considerase como homicidio a petición, una especie de eutanasia ilegal, lo que llevaría a una sentencia de entre 6 meses y 5 años, anulando la consideración de que fuera un asesinato.

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Según el profesor Arthur Kreuzer del instituto de criminología de la Universidad de Giessen, el caso pudo marcar un hito en la historia judicial. “Es un asesinato convenido por víctima y asesino. No creo que pueda considerarse como el peor caso de asesinato premeditado” matizó el profesor.

El abogado de Meiwes citó como una carta favorable que Armin dejó libres a cuatro personas que se habían ofrecido voluntarias para el sacrificio, por las dudas que mostraban.

El caso de Armin Meiwes conmovió a todo el mundo por su crueldad. Sobre todo por la popularidad que le dieron los medios de comunicación. El fallo judicial se enfrentó a problemas para condenar al acusado por asesinato pero finalmente Meiwes fue condenado a cadena perpetua por cometer un asesinato con motivos sexuales.

Debido al asesinato y posterior descuartizamiento y canibalismo del hombre; el grupo de Metal Industrial Rammstein compuso el tema Mein Teil inspirado en el caso, el video en su momento fue censurado por muchos países y las autoridades obligaron a MTV a transmitirlo solo en horario nocturno. 

El aclamado supergrupo sueco de Death metal “Bloodbath”, lanzo para su álbum Nightmares Made Flesh del 2004 la canción Eaten que se traduce como Comido, y que narra explícitamente los deseos de la víctima por ser comida.

El cantante Mikael Åkerfeldt en algunos de los pocos conciertos que ha dado la banda, antes de interpretar esta canción con un humor muy negro, suele dar un pequeño relato del caso de Bernd Jürgen y Armin Meiwes.

Esta canción fue escrita por Dan Swanö, y se convirtió rápidamente en una de las favoritas de los fans, y es la canción que han utilizado para cerrar la mayoría de las pocas presentaciones que han realizado.

 “Gritó muy fuerte pero solo durante 20 o 30 segundos. Dijo que veía parchones negros y luego se sentó. Llegó un momento en que se sentó y dijo que no sentía más dolor… Me dijo que lo cortara en dos. Lo hice y lo llevé a la cocina (…) Lo limpié, lo herví, lo sazoné y lo cociné pero la carne estaba tan fresca que se enroscó en la olla, no era posible comerla (…) Ambos lo tratamos de comer pero no pudimos (…) Luego lo llevé al baño y lo dejé en la tina”, dice Meiwes sin mostrar remordimiento o dolor.

Para los expertos, esto es lo que se conoce como “canibalismo sexual”, pues Meiwes lo hizo con el deseo de obtener placer sexual.

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Después de matarlo con una puñalada en la garganta, Meiwes cortó a Brandes en varios trozos y los congeló. Durante meses cenó la carne de su víctima, con vino y papas. “El primer bocado, por supuesto, fue muy extraño. Fue un sentimiento que no puedo describir. Había pasado más de 40 años esperando por él, soñando con él”, dijo. Todo quedó en un video grabado por el propio Meiwes y que sirvió como parte de la prueba para condenarlo a prisión.